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    July 04

    "MUJERES EN ACCION" conduccion:FRANCISCO GUTIERRES(EL BARBA)

    Las muchachas peronistas con Evita triunfaremos

    y con ella brindaremos nuestras vidas por Perón

     Viva Perón Viva Perón

    Por Perón y por Evita la vida queremos dar.

    Por Evita capitana y por Perón General.

    Eva Perón tú corazón nos acompaña sin cesar.

    Te prometemos nuestro amor con juramento de lealtad.

    Las muchachas peronistas por la patria lucharemos;

    por la patria que queremos,con Evita y con Perón.

    Viva Perón  Viva Perón

    Bandera justicialista nuestra bandera será

    para los pueblos del mundo,bandera de amos y paz.

    Eva Perón, tú corazón nos acompaña sin cesar.

    Te prometemos nuestro juramento de lealtad.

    Las muchachas peronistas con Evita triunfaremos

    y con ella brindaremos nuestras vidas por Perón

     Viva Perón Viva Perón

    Por Perón y por Evita la vida queremos dar.

    Por Evita capitana y por Perón General.

    Eva Perón, tú corazón nos acompaña sin cesar.

    Te prometemos nuestro juramento de lealtad.

     

     

     

    March 05

    FELIZ DÍA DE LA MUJER

    La historiografía más extendida popularmente vincula la celebración del 8 de

    marzo, como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a acontecimientos que

    supuestamente tuvieron lugar en esa fecha del año 1908, bien sean éstos los del

    incendio en la fábrica textil Cotton de Nueva York donde –se dice-- murieron ciento

    veintinueve trabajadoras, bien sean los de la manifestación espontánea de las

    trabajadoras del sector textil de la ciudad de Nueva York, en la que protestaban

    por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo, consecuencia de la

    cual fueron arrestadas y tratadas brutalmente por la policía muchas de dichas

    trabajadoras. Lo cierto es que si hacemos caso al concienzudo estudio de Ana

    Isabel Álvarez González (Los orígenes y la celebración del Día Internacional de las

    Mujer, 1910-1945, KRK-Ediciones, Oviedo, 1999), y en él se contienen poderosos

    argumentos para prestarle atención, el incendio no fue el 8 de marzo de 1908, sino

    el 25 de marzo de 1911, dos días antes de la primera celebración del Día

    Internacional de la Mujer, y lo fue en la fábrica de la compañía Triangle Shirtwaist,

    muriendo en él muchas trabajadoras, la mayoría inmigrantes de entre 17 y 24

    años. Por su parte, la manifestación de referencia tampoco tuvo lugar el 8 de

    marzo de 1908 ni el 8 de marzo de 1857 (como también a veces se sugiere), sino

    el 27 de septiembre de 1909, cuando empleados y empleadas del sector textil

    hicieron una huelga de trece semanas en demanda de mejoras salariales. Parece

    que el origen de la idea de celebrar un Día Internacional de la Mujer Trabajadora

    está en la propuesta que Clara Zetkin, líder del movimiento alemán de mujeres

    socialistas, presentó en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas,

    celebrada en Copenhague en 1910, y que estaba basada en la celebración del

    Women’s Day que las socialistas estadounidenses llevaban festejando desde

    1908 para reivindicar el sufragio femenino. En la consolidación universal del 8 de

    marzo como tal fecha, a partir de 1917, es posible que tuvieran gran importancia

    los acontecimientos vividos en Rusia el 8 de marzo de ese mismo año, pues ese

    fue el día en el que las mujeres rusas se amotinaron por la falta de alimentos,

    dando inicio al proceso revolucionario que culminaría en el mes de octubre

    siguiente. La historiografía occidental oficial, allá por los años cincuenta, intentó

    suprimir estas referencias históricas, excesivamente vinculadas al movimiento

    comunista internacional, ofreciendo el sustitutivo del incendio de la fábrica textil o

    de la manifestación de las trabajadoras en Nueva York para justificar la

    celebración, el 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

    En cualquier caso, y aparte de las referencias históricas más o menos eruditas

    que podamos hacer, lo cierto es que el 8 de marzo es ya una fecha consolidada

    para que podamos reflexionar acerca de las condiciones vitales y laborales de la

    mujer trabajadora en el mundo y en la sociedad en la que vivimos. A buen seguro

    que si las trabajadoras de comienzos del siglo XX pudieran hoy contemplar las

    condiciones existenciales de las trabajadoras de comienzos del siglo XXI no

    dudarían en reconocer que los logros obtenidos se sitúan más allá de cualquier

    soñada utopía del primer cuarto del siglo que acabamos de despedir. Ahora bien,

    nosotros hemos de reconocer que la consecución de esa utopía sólo es cierta

    para determinados lugares del planeta y ni siquiera, en esos casos, se puede

    hablar en términos absolutos. Porque en el mundo siguen existiendo lugares en

    los que las condiciones de trabajo de las mujeres las convierten, sin necesidad de

    más calificativos, en esclavas. Y en nuestro propio país, donde por fortuna hemos

    avanzado inmensamente en los últimos lustros, aún estamos lejos de conseguir

    una situación de plena equiparación entre las condiciones laborales o

    profesionales del hombre y de la mujer. Según estudios recientes que se han

    hecho públicos a través de los medios de comunicación, en igualdad de

    condiciones profesionales, los salarios de las mujeres suelen ser casi un

    veinticinco por ciento más bajos que los de los hombres, siendo, además, casi un

    millón de mujeres las contratadas a tiempo parcial frente a poco más de

    doscientos cincuenta mil hombres en esa situación, con la consiguiente desventaja

    femenina por la reducción en la ganancia por hora trabajada. La discriminación

    laboral por razón del sexo está servida. Por si eso no fuera poco, la mujer destina

    cinco horas y doce minutos más por jornada laboral a las tareas domésticas que

    los hombres, de modo que mientras que el hogar sigue siendo para el hombre el

    “reposo del guerrero”, para la mujer es un segundo centro de trabajo, en el que

    realiza un trabajo que no está remunerado y que, además, le impide descansar del

    trabajo que realiza fuera de casa.

    No mucho más, no obstante, se le puede pedir a la legislación de nuestro país y

    de nuestra Comunidad Autónoma, donde, por otra parte, los esfuerzos de las

    autoridades políticas no decaen en ese sentido, pero la implementación de esa

    legislación no siempre está a la altura de las pretensiones programáticas. Con

    todo, aún quedan cosas por hacer, y aún hay margen para desarrollar más y mejor

    el campo del apoyo familiar, tanto en el ámbito salarial y fiscal (donde las

    prestaciones y desgravaciones por hijo siguen siendo ridículas) como en el

    educativo, poniendo en marcha los programas de guarderías infantiles gratuitas o,

    al menos, asequibles para los salarios más bajos. Además, la incidencia en la

    formación cultural y educativa, para erradicar hábitos y culturas de discriminación,

    de marginación o de violencia de género, podría, sin lugar a dudas, incrementarse.

    Finalmente, no nos podemos tampoco olvidar de la creciente población femenina

    inmigrante que, en muchas ocasiones, por ser mujer y por ser inmigrante sufre un

    doble proceso de discriminación, que las hace especialmente vulnerables.

    Alegrémonos, pues, por las conquistas pero tomemos conciencia de que también

    en nuestra propia casa, y no sólo en lejanos y subdesarrollados países, queda aún

    mucho por hacer. FELIZ DÍA PARA TODAS.......YAMAHISTA